Esta es la historia de un chico que por miedo nunca dijo lo que pensaba a la persona que realmente quería... él estaba lleno de dudas, no sabía qué hacer, qué decir, en qué pensar... hablaba con sus amigos y escuchaba todas las opiniones y posibilidades, todos estaban de acuerdo en que hablar era la mejor opción, en que ese chico debía confesarle a la persona que quería y hablar con esa persona seriamente y sin pensar en las represalias o en los posibles problemas que podrían surgir si lo hacía. Por un lado su corazón le decía que sí, pero por otro, su cerebro le decía que no. El chico no tenía valor, no encontraba el momento ni las palabras exactas. El chico era un cobarde por no atreverse a enfrentarse a esa persona que le gustaba. Un día encontró las palabras exactas, fue capaz de decirle a esa persona que le quería, que quería compartir su tiempo con esa persona, le mostró varias veces sus sentimientos a la persona que amaba pero no veía respuesta. Le era difícil estar esperando por algo tanto tiempo si luego cabía la posibilidad de que esa espera podía ser para nada... Se puso mal infinidad de veces pensando en esoo... Este chico esperó, esperó, esperó y esperó... hasta que un día murió sin conocer la respuesta que habría obtenido al haberse enfrentado en verdad cara a cara con esa persona, murió sin saber qué habría pasado si la respuesta hubiera sido positiva, murió sin la posibilidad de haber sido el más feliz de mundo con una respuesta positiva, pero al fin, tan sólo murió...
-Don't listen to your heart it's a bad judge of character.

El valor viene dentro del corazón, y si el corazón dice sí, lo harás.
ResponderEliminarLa estupidez viene dentro del cerebro, y si dices no, no lo harás.