sábado, 23 de octubre de 2010

Recovecos.

Sobrevolé montañas, ríos, lagos. Me recorrí el mundo dando vueltas sin parar. Pasé desde el cálido desierto de Arizona hasta las aguas congeladas de la Antártida. Conocí a un millón de personas, vislumbré muchas caras nuevas y descubrí sensaciones que jamás pensé que pudieran existir. Pero todo fue en vano. Nunca me llené del todo. Jamás encontré la verdadera esencia que me mueve, que mueve al mundo. Y ese es mi objetivo. Quiero conocer todos los recovecos de la sociedad, el motor que la impulsa, el pulmón del universo, el corazón de la Tierra y mucho más.

Por eso no descansaré en mi viaje. Ahora vuelvo a partir hacia tierras desconocidas, parajes inhabitados, donde todo es natural, donde el hombre jamás pisó, donde queda la inocencia, donde todo es puro.
Ese es mi nuevo objetivo. Buscaré en la naturaleza, ella siempre tiene las respuestas para todo, así que... ¿Por qué no ahora?

 ... Debo ser feliz.

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